Estamos de acuerdo con todos los que nos antecedieron. En el caso particular de Ud. agradecidos por introducirnos en ese mundo. La inteligencia artificial y la transformación digital no son opciones, sino imperativos para la educación médica. Representan una oportunidad sin precedentes para mejorar la calidad de la enseñanza, personalizar el aprendizaje, y formar médicos más capaces y compasivos.
En nuestro país, especialmente en estos momentos de recursos limitados, la IA tiene el potencial de ser un catalizador para la equidad en salud y educación. Sin embargo, este potencial solo se realizará si abordamos su implementación con una profunda reflexión ética, un compromiso inquebrantable con la equidad y una visión clara de su papel como herramienta de apoyo. Explorar estas herramientas con curiosidad y rigor, y a moldear activamente el futuro de la educación médica. Se trata de repensar fundamentalmente cómo enseñamos y cómo aprenden nuestros futuros médicos.