La aplicación de la IA ha presentado un incremento vertiginoso en las últimas décadas, que se ha manifestado en disímiles esferas de la sociedad, resultando la educación una de las más favorecidas en este sentido. Sin embargo, su uso responsable, más que una opción, constituye un elemento necesario, donde aspectos relacionados con la ética deben ser considerados para obtener los logros que exige la educación contemporánea.