n el contexto cubano, donde el acceso al conocimiento científico es clave para la actualización constante de los profesionales de la salud, las prácticas de Educación Abierta permiten democratizar el acceso a contenidos académicos, recursos educativos y experiencias de aprendizaje colaborativo. Plataformas como Infomed han demostrado durante años que es posible articular redes de conocimiento que integren docencia, investigación y comunicación científica.
A nivel individual, pienso que los profesionales vinculados a la información en salud podemos contribuir promoviendo una cultura de uso responsable de la inteligencia artificial: empleándola como herramienta de apoyo para la búsqueda, organización y divulgación del conocimiento, pero siempre con pensamiento crítico, verificación de fuentes y responsabilidad ética en la gestión de la información.
Desde lo institucional, sería valioso impulsar capacitaciones sobre alfabetización digital e inteligencia artificial para estudiantes, docentes y comunicadores de salud, así como fomentar el uso de recursos educativos abiertos y repositorios científicos que faciliten el intercambio de conocimiento.
En mi caso particular, la gestión de redes sociales de salud también puede convertirse en un puente entre la academia y la sociedad, ayudando a traducir el conocimiento científico en contenidos accesibles, responsables y basados en evidencia. En ese proceso, la inteligencia artificial puede apoyar la creación y organización de contenidos, pero siempre debe estar acompañada de la mediación humana, el rigor científico y el compromiso con la salud pública.
Considero que el desafío no es solo incorporar nuevas tecnologías, sino hacerlo desde una perspectiva ética, colaborativa y orientada al bien común, que fortalezca la educación médica y el acceso abierto al conocimiento en salud.