El contexto cultural y social de una comunidad juega un papel fundamental en su participación en el análisis de su situación de salud.
Desde la percepción de la salud las creencias culturales sobre la salud, la enfermedad y el bienestar pueden influir en cómo los individuos y la comunidad entienden su propia situación de salud, por ejemplo, algunas culturas pueden tener enfoques holísticos que integran aspectos físicos, mentales y espirituales.
También, en cuanto al acceso a la información, la educación y el nivel socioeconómico de una comunidad afectan su acceso a la información sobre salud. Comunidades con menos recursos pueden tener dificultades para acceder a datos relevantes o comprender informes de salud, lo que limita su capacidad para participar en análisis.