La inteligencia artificial (IA) ha capturado la atención en el campo educativo, ofreciendo oportunidades para mejorar varios procesos. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ya han transformado la educación, y la IA puede hacer el aprendizaje más atractivo y enriquecedor. El impacto de la IA se puede localizar en tres áreas clave: enseñanza, aprendizaje y administración educativa y la literatura manifiesta que la IA mejora la administración al optimizar procesos y gestión de recursos, en la enseñanza, permite crear plataformas personalizadas que adaptan el contenido a las necesidades de cada estudiante, aumentando la motivación y en el aprendizaje, la IA fomenta la autonomía con herramientas que promueven el aprendizaje autodirigido. Hay necesidad, por lo tanto, de reflexionar sobre la implementación ética de estas tecnologías en la educación.