Mi criterio pedagógico es claro: avancemos con la IA, pero con una condición innegociable: que su éxito se mida por la calidad del juicio clínico formado, la seguridad del paciente y la solidez ética de los futuros profesionales, y no por la sofisticación de la herramienta. El docente debe mantener el control pedagógico y utilizar la IA como un medio para potenciar el pensamiento crítico, la reflexión ética y la formación integral, nunca como un sustituto del juicio humano ni del compromiso con la excelencia educativa.